lunes, 8 de agosto de 2011

El Negro - Parte 5


Los policías estaban acabados. Estos maricones tenían todo de mujer menos su fragilidad, fuerza y sensatez, eso era al parecer irremplazable ni con la mejor de las operaciones. ¿Ahora qué? Nuestros enemigos yacían en el piso, lo único que había hecho era ponerme un vestido de mujer. 
- “Acabaron con ellos…” – dije. 
- “Ese no es el problema real” – mencionó Roberto. 
- “Sí, ahora estos agentes de la ley vendrán detrás de nosotros a menos que nos deshagamos de ellos”- dijo el negro. 
                                                                          
- “Ya te ayudamos los suficiente” – habló el maquillador. 
- “Yo me puedo encargar de esto junto a mi amigo”. 
- “Espera… ¿Qué quieres decir con “encargar”?” 
- “Tenemos que deshacernos de los cuerpos” – respondió Calixto. 
- “Pero no están muertos, sólo están desmayados, no tenemos porqué matarlos”.
- “Y sin embargo matarlos lo haría muchas veces más fácil”. 
- “No, no los podemos matar”. 
- “No importan lo que hagan, pero deben deshacerse de ellos, lo más rápido posible, no pueden quedarse aquí”. – Finalmente dijo Roberto. 
                Se hacía tarde, no estaba nada dormido, de hecho, seguramente los días por pasar serían de sonámbulo y, todavía no terminaba la noche, hoy dos cuerpos vivos o muertos de policías deberían ser sacados de aquí a un lugar que no produjera represalias con el puticlub. 
“¿Alguna idea?” – preguntó el negro. 
Y yo tuve una. Le indiqué al negro que los desarmara. 

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